El origen de la
casa llamada hoy Alegre de Sagrera se remonta a finales del siglo
XVIII: en 1768, Anton Sagrera i Casanoves compró dos caserones de la calle
de la Font Vella. Posteriormente, adquirió una casa vecina de los
mencionados caserones.
Los orígenes de la Casa Sagrera se remontan a finales del siglo XVIII. La familia Sagrera, una de las más bienestantes de la villa de Terrassa, adquiere diversos casales en la calle de la Font Vella, donde a comienzos del siglo XIX edifica la primera casa solariega.
El edificio principal tenía una planta rectangular de cuatro casales de anchura y corría paralelo en la calle de la Font Vella. Estaba formado por planta baja, piso y desván. La fachada principal y la posterior presentaban interesantes esgrafiados.
La descripción del interior de la casa se puede deducir a partir del inventario notarial de 1825 a raíz de la muerte de Joaquim de Sagrera i Domènech, héroe destacado de la Guerra de la Independencia.
En la planta baja se situaban la entrada, el cuarto del mozo, la despensa y el comedor de los mozos, la bodega, la estancia de los cups, la cocina, el amasadero, las despensas, el recibidor y el comedor; en la planta primera, La escalera principal y la sala, diversas cámaras y el dormitorio principal, la capilla, el despacho y la habitación de las criadas; y a el desván, dos grandes espacios con mobiliario diverso y el cuarto del trigo.
De aquella primera casa se conservan actualmente tres estancias del primer piso decoradas con pinturas murales del pintor barcelonés Josep Arrau i Estrada de comienzos del siglo XIX: el gran dormitorio principal (Sala Salvans), la sala (Sala Hernán Cortés) y la habitación del matrimonio (Sala Juicio de Salomó). Las tres estancias se respetaron en la reforma posterior del edificio de 1911.
En la zona posterior de la casa, donde estaban los huertos de Sant Fruitós, se anexionaban diversas dependencias relacionadas con la fábrica de trapos y con el patrimonio agrícola de la familia.